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16, julio, 2024

«Es un lujo comer», dicen argentinos sobre el costo de vida; recesión continúa

#ElManifiestoNoticias | La inflación muestra un continuo descenso desde el pico que alcanzó tras la devaluación que impulsó tras asumir en diciembre Milei, cuyo ajuste del gasto público ha generado una recesión.

La inflación viene bajando en Argentina desde que el presidente libertario Javier Milei asumió en diciembre, pero muchos argentinos dicen que aún no sienten un alivio debido a los bajos salarios y al aumento de los servicios públicos.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó el jueves que el índice de inflación de mayo fue del 4.2 por ciento, menor al previsto en un reciente relevamiento de analistas consultados por el banco central, que proyectaron un índice de precios del 5.2 por ciento el mes pasado.

Los precios minoristas registran cinco meses consecutivos a la baja, con un alza en lo que va del año del 71.9 por ciento y del 276 por ciento en los últimos 12 meses a mayo, añadió el INDEC.

Sin embargo, para muchos argentinos sigue siendo un desafío llenar la heladera y pagar las cuentas con actualizaciones de los salarios mayormente inferiores.

Con una fuerte alza de las tarifas de servicios públicos y del transporte, el salario mínimo en Argentina, de 234.315 pesos (unos 260 dólares), asoma insuficiente.

«El tema de la inflación todavía no lo noto, no entiendo todavía en qué está bajando la inflación», dijo Silvia Castro, una jubilada de 65 años.

Los impuestos están carísimos, los servicios están caros, la nafta está cara, los seguros están carísimos, la obra social (servicio de salud) que iba a bajar, siempre se equipara o sube», agregó en un mercado de las afueras de Buenos Aires.

La inflación muestra un continuo descenso desde el pico que alcanzó tras la devaluación que impulsó tras asumir en diciembre Milei, cuyo ajuste del gasto público ha generado una recesión que empujó a la pobreza a más de la mitad de la población.

El Gobierno asegura que lo peor ya pasó y aspira a que la actividad económica se reactive en la segunda mitad del año.

Pero Laura Basualdo, una comerciante de 53 años, saca una conclusión diferente al conversar con sus clientes.

Soy comerciante y me pasa de ver al cliente del otro lado que, obviamente, si no le sirve mi precio, sale a buscar ofertas porque todos tenemos que caminar hoy, porque es terrible. Cada vez nuestra plata se va achicando más, es cada vez menos y hoy es un lujo comer», afirmó en su negocio.

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